El ejercicio como factor protector del cerebro que envejece

Cada vez hay más estudios que avalan lo positivo que es el ejercicio físico, no solo a nivel orgánico, sino también a nivel cognitivo, y es que el ejercicio puede ayudara a proteger el cerebro que envejece.

Ya existen diversos estudios aplicando programas ejercicio moderado de diverso tipo que señalan lobeneficioso del ejercicio físico en personas mayores para ayudar a prevenir ciertos deterioros cognitivos asociados a la edad.

Estudios publicados recientemente

En este caso, un primer estudio señala que las personas mayores sedentarias que empezaron a caminar a paso moderado tres veces por semana durante un año vieron aumentado el tamaño de la región cerebral relacionada con la memoria.

Un segundo estudio encontró que el entrenamiento con pesas dos veces por semana en personas que tenían fallos de memoria tuvo el efecto de mejorar las puntuaciones en pruebas de memoria y pensamiento.

Un tercer estudio mostró que un programa de ejercicio relacionado con el entrenamiento de fuerza y equilibrio ayudaba a mejorar la memoria. Es decir, que diferentes intervenciones a nivel de evitar el sedentarismo y dar unas pautas de ejercicio moderado han tenido como resultado mejora en pruebas que miden diversos tipos de rendimiento mental.

Estos estudios se han presentado recientemente, pero ya existe otra evidencia de la relación entre programas moderados de ejercicio físico y beneficios a nivel orgánico y mental en personas mayores. Ante la creencia de que en edades avanzadas el cuerpo, y también el cerebro, van en declive y ya no pueden mejorar más, hay que tener en cuenta de que el organismo todavía conserva cierta capacidad de mejora.

Lucha contra la inactividad física y mental

Además, nunca hay que perder de vista la idea de que no luchamos contra el envejecimiento, sino contra el sedentarismo y la inactividad. No podemos vencer el paso del tiempo, pero sí podemos reducir las horas que pasamos en el sofá sin hacer nada.

En muchas ocasiones el sedentarismo limita más que la edad avanzada, por lo que pasar de una vida sedentaria a realizar un poco de actividad moderada de forma regular durante un período de tiempo como un año da signos claros de mejora a nivel físico y mental.

En muchos casos las personas de edad avanzada se resignan a las limitaciones impuestas por el peso de los años: problemas a nivel físico, dificultad para caminar, dolores articulares, inicio de pérdida de capacidades cognitivas como atención, memoria, enlentecimiento en el procesamiento de la información… Muchas veces tanto ellos como la sociedad se resignan a que “son achaques de la edad” y hay que aceptarlos y convivir con ellos.

Es cierto que aceptarlos es un logro, puesto que muchas personas mayores no aceptan sus limitaciones, las niegan, y no buscan soluciones ni se dejan ser ayudados. Por lo tanto, aceptar y vivir con estos problemas es un primer paso, pero hay muchos más que dar. Sabemos que una mejora en el estilo de vida ayuda a la persona a mejorar sus capacidades, tanto de índole físico como mental.

No podemos parar el avance de los deterioros, pero sí podemos conseguir que el avance sea lo más lento posible. Lo que sí podemos evitar por completo es la pérdida de capacidad por falta de uso. La vida inactiva, tanto de cuerpo como de mente, genera una atrofia, una pérdida de capacidades, que sí es posible recuperar con entrenamiento.

Si estos programas de ejercicio que demuestran que una vida activa mejora en cierta medida el rendimiento mental, si a esto se le añade un programa de estimulación cognitiva para mantener las funciones del cerebro seguro que los resultados son más que positivos, y se consigue ralentizar el proceso de pérdida de capacidades que está asociado a seguir cumpliendo años.

En mi experiencia profesional he visto como personas muy mayores que llevaban una vida completamente sedentaria en casa mejoraban a nivel físico y mental simplemente con entrenamiento suave realizado de forma protocolizada durante un período de varios meses, por lo que nunca hay que rendirse y dejar que el cuerpo y la mente acumulen fallos por la falta de uso.

 

Fuente | MedlinePlus

 

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