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Caminar 10.000 pasos al día ya no es suficiente. Los expertos dicen que tenemos que caminar mucho más rápido

Dos nuevos estudios publicados hace unos días ponen de manifiesto que la velocidad de la caminata es igual o más importante que alcanzar esa barrera, tanto para la salud física como para la salud mental.

 

La intensidad frente al volumen: primero camina rápido, luego piensa en el número de pasos

 

Caminar se ha convertido en una actividad que realizan cada vez más personas para cuidar de su salud. La cifra de 10.000 pasos por día se puso como meta, aunque realmente es una marca muy genérica. Aún así, esa barrera de pasos por día se asocia con un menor riesgo de demencia, enfermedades cardíacas, cáncer y muerte.

 

Dos nuevas investigaciones publicadas hace apenas unos días exponen un mensaje claro: no solo debemos aspirar a caminar 10.000 pasos, sino que es vital que se realicen a buen ritmo.

 

 

Riesgo de cáncer, enfermedades cardiovasculares y mortalidad

 

Hace apenas dos días la prestigiosa revista JAMA Network publicó una investigación sobre la asociación entre el número de pasos y la intensidad con la que se ejecutaban y diferentes riesgos de enfermedades. Sus hallazgos confirman aspectos que ya se conocían, pero añaden una variable nueva: la velocidad de caminata.

 

Sumar pasos hasta aproximadamente unos 10.000 pasos al día se asocia con un menor riesgo de mortalidad por todas las causas, cáncer y enfermedades cardiovasculares. Lo importante y que debemos tener en cuenta es que una mayor intensidad puede proporcionar beneficios adicionales.

 

 

Riesgo de demencia

 

La semana pasada la misma revista, JAMA Network, publicó otra investigación sobre la asociación entre el número de pasos y la intensidad con la que realizaban y el riesgo de demencia. Sus resultados van en la misma línea que los comentados en el apartado anterior: la intensidad importa.

 

 

Número de pasos al día, ritmo y salud

 

Cada 2.000 pasos que damos al día van reduciendo el riesgo de mortalidad y diferentes enfermedades entre un ocho y un 11%, hasta alcanzar 10.000 pasos donde aparece una meseta. Esto nos muestra que si podemos llegar a la barrera de los 10.000 pasos sería ideal, pero cifras inferiores también son interesantes.

 

En una de las dos investigaciones citadas encontraron que 9.800 pasos diarios era la dosis óptima que se relacionaba con un riesgo 50% menor de demencia. Pasar de cero pasos a 3.800 pasos al día ya reducía un 25% ese riesgo de demencia.

 

Los nuevos hallazgos nos indican que, además de esa cifra óptima de pasos, es fundamental la intensidad con la que se ejecutan. Nuestra recomendación es que los pasos sean el complemento, no el plato principal. Sesiones más intensas de fuerza y resistencia son vitales para optimizar el efecto protector de la actividad física y el ejercicio físico.

 

 

Fuente: Vitonica